Concurso de acreedores: implicaciones para el administrador de la empresa

Concurso de acreedores: la importancia de un buen asesoramiento

Muchos administradores de empresas que atraviesan dificultades financieras cometen el mismo error: retrasar la solicitud de concurso de acreedores con la esperanza de que la situación mejore. Lo que no saben es que ese retraso puede convertirles en responsables personales de las deudas de la empresa. Y en ese caso, el problema deja de ser solo de la sociedad y pasa a ser también suyo.

El concurso de acreedores es el procedimiento legal previsto en España para las empresas que no pueden hacer frente a sus deudas. Lo que muchos desconocen es que este proceso tiene implicaciones directas y muy serias para el administrador de la empresa, tanto desde el punto de vista legal como patrimonial.

En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber como administrador si tu empresa está en esta situación o se acerca a ella.

¿Qué es el concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es el procedimiento judicial regulado en España por la Ley Concursal (texto refundido aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2020, actualmente modificado por la Ley 16/2022) que se activa cuando una empresa no puede pagar sus deudas de forma regular.

Su objetivo es ordenar el proceso de insolvencia: negociar con los acreedores, intentar llegar a un acuerdo (convenio) que permita la continuidad del negocio, o en su defecto, liquidar los activos de forma ordenada para satisfacer a los acreedores en la medida de lo posible.

¿Cuándo está obligado el administrador a solicitar el concurso?

Esta es una de las preguntas más críticas para cualquier administrador. La ley establece que la empresa tiene la obligación de solicitar el concurso de acreedores en el plazo de dos meses desde que el administrador conozca o hubiera debido conocer el estado de insolvencia.

El estado de insolvencia se produce cuando la empresa no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. No hace falta esperar a que la situación sea irrecuperable: si no puedes pagar a proveedores, trabajadores o a Hacienda con normalidad, probablemente ya estás en situación de insolvencia y el plazo de dos meses ha empezado a correr.

Solicitar el concurso fuera de ese plazo es una infracción grave que puede acarrear consecuencias personales muy serias para el administrador.

¿Qué responsabilidades asume el administrador en un concurso de acreedores?

Responsabilidad por retraso en la solicitud

Si el administrador no solicita el concurso dentro del plazo de dos meses, puede ser condenado a pagar con su propio patrimonio la diferencia entre la deuda que existía cuando debería haber solicitado el concurso y la que existe en el momento en que finalmente se solicita. Es la denominada responsabilidad por retraso.

Calificación del concurso como culpable

Cuando el concurso termina en liquidación (es decir, cuando no hay acuerdo con los acreedores y la empresa se disuelve), el juzgado analiza si el concurso debe calificarse como fortuito o como culpable.

El concurso se califica como culpable cuando la insolvencia se ha generado o agravado por dolo o culpa grave del administrador. Algunos ejemplos de conductas que pueden llevar a esa calificación:

  • No llevar la contabilidad de forma correcta o haber alterado los libros contables.
  • Haber realizado pagos a determinados acreedores en perjuicio de otros en los dos años anteriores al concurso.
  • Haber retirado bienes o fondos de la empresa de forma fraudulenta.
  • No haber solicitado el concurso en plazo.
  • Haber incumplido el deber de colaboración con la administración concursal.

Si el concurso se califica como culpable, el administrador puede ser condenado a pagar con su propio patrimonio la totalidad o parte de las deudas de la empresa que no puedan cubrirse con la liquidación de los activos.

Responsabilidad societaria previa al concurso

Incluso antes de llegar al concurso, los administradores pueden incurrir en responsabilidad personal si no actúan correctamente cuando la empresa entra en causa de disolución (pérdidas que reducen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social). En esos casos, el administrador tiene la obligación de convocar junta general en el plazo de dos meses para acordar la disolución o adoptar medidas de reequilibrio. Si no lo hace, responde personalmente de las obligaciones sociales posteriores a esa fecha.

¿Qué puede hacer el administrador para protegerse?

La clave está en actuar a tiempo y con documentación. Estas son las medidas más importantes:

  • Monitorizar permanentemente la situación financiera: el administrador debe conocer en todo momento el estado real de las cuentas de la empresa. No puede alegar que no sabía.
  • Solicitar asesoramiento especializado ante las primeras señales de dificultad: no esperar a que la situación sea irreversible. Cuanto antes se actúa, más opciones hay.
  • Documentar todas las decisiones: las actas del consejo de administración, los informes financieros y la correspondencia con asesores son pruebas fundamentales en caso de litigio.
  • Solicitar el concurso en plazo: es la medida de protección más importante. Solicitar el concurso dentro del plazo legal protege al administrador de la responsabilidad por retraso.
  • Cooperar con la administración concursal: una vez abierto el concurso, el administrador debe colaborar activamente con los administradores concursales designados por el juzgado.

Preguntas frecuentes sobre el concurso de acreedores y el administrador

¿Puede el administrador perder su casa en un concurso de acreedores?

Depende. Si el concurso se califica como culpable y el administrador es condenado a responder con su patrimonio personal, los acreedores pueden ir contra sus bienes, incluida su vivienda habitual (salvo que esté protegida por la Ley de Segunda Oportunidad o figure a nombre de terceros). Por eso es fundamental actuar correctamente y en los plazos establecidos.

¿Qué diferencia hay entre el administrador concursal y el administrador de la empresa?

Son figuras completamente distintas. El administrador de la empresa es el órgano de gobierno de la sociedad, designado por los socios. El administrador concursal es un profesional (normalmente un abogado o economista) designado por el juzgado para supervisar o gestionar la empresa durante el proceso concursal.

¿El concurso de acreedores implica siempre el cierre de la empresa?

No necesariamente. El objetivo inicial del concurso es intentar la continuidad de la empresa mediante un acuerdo con los acreedores (convenio). Solo si ese acuerdo no es posible se procede a la liquidación.

Actúa antes de que sea demasiado tarde

Si tu empresa está atravesando dificultades financieras, cada día que pasa sin actuar puede comprometer tu patrimonio personal como administrador. La ley es clara: la responsabilidad del administrador no es solo por lo que hace, sino también por lo que no hace y debería haber hecho.

En Capital Auditors & Consultants asesoramos a administradores y empresas en situaciones de dificultad financiera: desde el análisis de la situación hasta la gestión del proceso concursal, pasando por la identificación de alternativas previas al concurso. Nuestro objetivo es protegerte a ti y a tu empresa de la forma más eficaz posible.

Si necesitas hablar con alguien de confianza sobre la situación de tu empresa, contáctanos. La consulta inicial es confidencial y sin compromiso.

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